Los mormones y la política ¿neutrales o participantes activos?


La Iglesia siempre ha mantenido una posición neutral en temas políticos.

La Iglesia siempre ha mantenido una posición neutral en temas políticos.

“El precio de desentenderse de la política es el ser gobernado por los peores hombres” esta frase corresponde a Platón y genera una profunda reflexión sobre cuál debe ser el accionar de los miembros en política. Recordemos que a pesar de que la Iglesia alienta la participación activa de los miembros en política. Esta, como institución, mantiene una firme posición neutral.

Infórmese sobre cómo La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días asume este rol (aceptado por unos y criticado por otros) haciendo un repaso a sus publicaciones realizadas por medio de sus medios de comunicación oficiales.

En la sección 134 de Doctrina y Convenios se define la creencia de los Santos de los Últimos Días “concerniente a los gobiernos terrenales y a las leyes en general” (D. y C. 134, encabezamiento), y contiene las siguientes declaraciones:

“Creemos que Dios instituyó los gobiernos para el beneficio del hombre, y que él hace a los hombres responsables de sus hechos con relación a dichos gobiernos, tanto en la formulación de leyes como en la administración de éstas, para el bien y la protección de la sociedad…

“Creemos que todos los hombres están obligados a sostener y apoyar a los gobiernos respectivos de los países donde residan, en tanto que las leyes de dichos gobiernos los protejan en sus derechos inherentes e inalienables; que no convienen la sedición ni la rebelión a ningún ciudadano así protegido, y deben ser castigadas como corresponde; y que todo gobierno tiene el derecho de establecer leyes que a su propio juicio estime que son las que mejor garanticen los intereses públicos; al mismo tiempo, sin embargo, conservando sagrada la libertad de conciencia.

“Creemos que todo hombre debe ser respetado en su posición, los gobernantes y los magistrados como tales, ya que son colocados para proteger a los inocentes y castigar a los culpables; y que todo hombre debe respeto y deferencia a las leyes, porque sin ellas la paz y la armonía serían suplantadas por la anarquía y el terror; las leyes humanas son instituidas para el propósito expreso de ajustar nuestros intereses como individuos y naciones, entre hombre y hombre; y las leyes divinas son dadas del cielo para prescribir reglas sobre asuntos espirituales para la fe y la adoración, por las cuales el hombre responderá a su Creador” (D. y C. 134:1, 5–6).

Un elemento clave de la separación de la iglesia y el estado es la responsabilidad del gobierno de otorgar libertad de religión. Los profetas de los últimos días apoyan ese principio, tal como declara el undécimo Artículo de Fe: “Reclamamos el derecho de adorar a Dios Todopoderoso conforme a los dictados de nuestra propia conciencia, y concedemos a todos los hombres el mismo privilegio: que adoren cómo, dónde o lo que deseen”. De conformidad con la separación de la iglesia y el estado, la Iglesia no patrocina ningún partido político ni a ningún candidato; tampoco permite el uso de sus edificios e instalaciones para fines políticos. La Iglesia no participa en política a menos que haya una cuestión moral en juego, en cuyo caso muchas veces expresará su opinión mediante comunicados compartidos en medios oficiales.

Aunque la Iglesia mantiene una posición neutral en lo referente a la política, los líderes de la misma instan a los miembros a participar como ciudadanos. Como Santo de los Últimos Días, debemos entender el lugar y la posición que nos corresponden en el país donde vivimos. Aprendamos la historia, el legado y las leyes del país y, si tenemos la oportunidad de votar y de participar en los asuntos del gobierno, participemos activamente para apoyar y defender los principios de la verdad, de la rectitud y de la libertad.

Referencias adicionales: D. y C. 98:10Artículos de Fe 1:12.

A continuación repasemos lo que indica el Manual 2: Administración de la Iglesia, sobre este importante tema.

Participación política y cívica

Se anima a los miembros de la Iglesia, como ciudadanos, a participar en asuntos políticos y gubernamentales, incluso participar en el partido político de su elección. También se insta a los miembros a participar activamente en causas dignas para mejorar sus comunidades y hacer de ellas lugares sanos en los cuales vivir y criar familias.

De acuerdo con las leyes de sus respectivos gobiernos, se anima a los miembros a inscribirse para votar, a estudiar minuciosamente y con espíritu de oración los asuntos políticos y los candidatos, y a votar por las personas a quienes consideren que actuarán con integridad y buen criterio. Los santos de los Últimos Días tienen la obligación especial de buscar y de apoyar a dirigentes políticos que sean honrados, buenos y prudentes, y de votar por ellos (véase D. y C. 98:10).

Si bien afirma el derecho de expresión en asuntos políticos y sociales, la Iglesia permanece neutral en asuntos de partidos políticos, plataformas políticas y candidatos a cargos políticos. La Iglesia no patrocina ningún partido ni candidato políticos. Tampoco aconseja a sus miembros cómo votar. Sin embargo, en algunos casos excepcionales, la Iglesia tomará una postura en cuanto a alguna legislación específica, particularmente cuando llega a la conclusión de que implica asuntos morales.

Únicamente la Primera Presidencia puede hablar en nombre de la Iglesia o comprometer a la Iglesia para que apoye o se oponga a alguna legislación específica, o procurar que intervenga en asuntos jurídicos. Aparte de eso, ni los presidentes de estaca ni otros líderes locales deben organizar a los miembros para que participen en asuntos políticos ni intentar influir en la forma en que participen.

Se anima a los miembros de la Iglesia a considerar la posibilidad de servir en cargos públicos electos o designados del gobierno local y nacional. Los candidatos a cargos públicos no deben insinuar que su candidatura cuenta con el patrocinio de la Iglesia o sus líderes. Los líderes y miembros de la Iglesia también deben evitar declaraciones o conductas que pudieran interpretarse como que la Iglesia respalda algún partido, plataforma, norma o candidato políticos.

Se anima a los miembros a que apoyen medidas que fortalezcan la estructura moral de la sociedad, en particular aquellas que tengan como fin mantener y fortalecer a la familia como la unidad fundamental de la sociedad.

Los registros, directorios y otros materiales similares de la Iglesia no deben utilizarse con fines políticos.

Las instalaciones de la Iglesia no pueden usarse para fines políticos. Sin embargo, las instalaciones se pueden usar para efectuar inscripciones electorales o votaciones cuando no haya una alternativa razonable (véase 21.2).

2 comentarios en “Los mormones y la política ¿neutrales o participantes activos?

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