La primera misión de la Iglesia en el extranjero: Liverpool, Inglaterra


Kimball fué el primero en salir del barco y pisar suelo inglés, lo que lo hace el primer Santo de los Últimos Días en Inglaterra.

Kimball fué el primero en salir del barco y pisar suelo inglés, lo que lo hace el primer Santo de los Últimos Días en Inglaterra.

Un 19 de julio, pero de 1837, Heber C. Kimball y otros seis élderes más, llegan a Liverpool, Inglaterra, en la primera misión de la iglesia al otro lado del océano. Kimball fué el primero en salir del barco y pisar suelo inglés, lo que lo hace el primer Santo de los Últimos Días en Inglaterra.

Su simplicidad y espíritu atrajo a las personas y tuvo nueve bautismos a la semana de su llegada. En la mañana en que se oficiaron los bautismos, Kimball y otros reportaron “ataques de espíritus malignos” a quienes vieron muy claramente en su habitación. A partir de 1840, cientos de conversos ingleses empezaron a viajar a los Estados Unidos para unirse a los santos en Missouri

La historia completa

En el año 1839, se mandó a los miembros del Quórum de los Doce Apóstoles a que fueran a Inglaterra para continuar la predicación del Evangelio. A la hora de partir, muchos Apóstoles y sus familias se encontraban enfermos de malaria. Los Apóstoles decidieron partir a pesar de estar enfermos, porque confiaron en que el Señor cuidaría de ellos.

Las esposas de los Apóstoles, muchas de las cuales estaban también enfermas, sabían que la vida sin sus maridos sería muy difícil, pero los apoyaron en sus llamamientos de prestar servicio como misioneros. Mientras se alejaban en una carreta, y a pesar de sentirse débiles por la enfermedad, Heber C. Kimball y Brigham Young saludaron a sus esposas tres veces con los sombreros en alto exclamando: “Viva Israel”, mientras ellas desde la puerta les gritaban: “Adiós, y ¡qué Dios los bendiga!” (Citado en “Edifiquemos el reino de Dios”, Liahona, julio de 1987, pág. 33).

El élder Young y el élder Kimball tenían muy poco dinero para realizar el viaje a Inglaterra; entre los dos tenían $13.50 (dólares) que les habían dado sus amigos. Los élderes viajaron de Misuri a Kirtland en diligencia; sabían que el dinero les iba a alcanzar para viajar sólo un trecho muy corto del camino, pero cuando el élder Young abrió su baúl con el fin de sacar el dinero para pagar el pasaje para la primera parte del viaje, descubrió que tenían suficiente para continuar el viaje. Lo mismo sucedió la próxima vez, y así sucesivamente, hasta que llegaron a Kirtland. Ellos habían viajado seiscientos cuarenta kilómetros en diligencia y habían gastado $87.00, aun cuando sólo habían llevado $13.50. El élder Young y el élder Kimball pensaron que ese dinero extra lo había puesto en el baúl un mensajero celestial que sabía que ellos necesitaban ayuda.

Al llegar los miembros del Quórum de los Doce a Inglaterra, se separaron y se dirigieron a diferentes lugares del país. El élder Wilford Woodruff fue al sur, a la zona de Herefordshire, donde encontró a muchas personas ansiosas de aceptar el Evangelio. En ocasiones, el élder Woodruff tuvo hasta más de mil personas presentes en las reuniones donde enseñaba. Una vez, mientras él enseñaba en una de esas reuniones, acudió un alguacil (un oficial de policía) que dijo que había sido enviado por el ministro de la iglesia local para arrestar al élder Woodruff por estar predicando.

El hermano Woodruff le explicó que tenía permiso oficial para predicar e invitó al alguacil a sentarse y le prometió que hablaría con él una vez que terminara la reunión. El policía escuchó al élder Woodruff predicar los principios del Evangelio durante más de una hora; al final de la reunión, siete personas deseaban bautizarse, entre ellos cuatro predicadores de otras iglesias y el alguacil que había ido a arrestar al élder Woodruff.

Cuando regresó a ver al ministro que lo había enviado le dijo que no podía arrestar al élder Woodruff, ya que éste había dado “el único sermón verdadero sobre el Evangelio que había oído en toda su vida”. El ministro mandó entonces a dos de sus ayudantes para que fueran a otra reunión a espiar lo que predicaba el élder Woodruff, y ellos también se convirtieron y se bautizaron. (Véase Matthias F. Cowley, Wilford Woodruff: History of His Life and Labors, pág. 118.) Por medio de la labor del élder Wilford Woodruff y sus compañeros, más de ochocientas personas del sur de Inglaterra se unieron a la Iglesia.

Los demás Apóstoles tuvieron también gran éxito en la enseñanza del Evangelio en Inglaterra y para cuando regresaron a los Estados Unidos, durante la primavera de 1841, miles de personas se habían unido ya a la Iglesia. Muchos de esos conversos emigraron a los Estados Unidos, y la fe y el apoyo de ellos fue una gran bendición para la Iglesia.

Los misioneros van a otras partes del mundo

Cuando los Doce Apóstoles regresaron a Nauvoo, estado de Illinois, donde se había establecido la cabecera de la Iglesia, dirigieron la obra misional por todo el mundo. El élder Orson Hyde ya había predicado el Evangelio en Alemania y en los Países Bajos durante un corto tiempo y había ido a Jerusalén a dedicar la Tierra Santa, donde Jesús había vivido cuando estuvo en la tierra. Poco después se llamaron misioneros para que fueran a predicar a las islas del Océano Pacífico. Por medio de los Doce Apóstoles, la palabra del Señor comenzó a expandirse por todas las naciones de la tierra.

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