Mormones en el Titanic


¿Sabía de que hay historias generadas con la tragedia del Titanic relacionadas con mormones? Entérese en ZONA MORMÓN en esta interesante nota.

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Se acaba de cumplir el aniversario 103 del hundimiento del Titanic, aquí les ofrecemos un enfoque sobre la relación de este fatal viaje con la Iglesia. ¿Sabía que entre las víctimas estaban seis misioneros, una madre y un defensor de los derechos religiosos?

En la fría noche del 14 de abril de 1912, el Titanic, el flamante trasatlántico que llevaba 2.224 personas, chocó contra un iceberg, que generó un inmenso corte al costado del buque. Horas más tarde, a las 2:20 de la mañana del 15 de abril, el enorme barco se hundió hasta el fondo del Océano Atlántico. Millones en todo el mundo lamentaron la pérdida de más de 1.500 personas cuando el “insumergible” Titanic se hundió en su viaje inaugural trazado de Inglaterra a los Estados Unidos.

Entérese sobre los vínculos entre este histórico desastre y La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Los misioneros que perdieron su viaje

Foto realizada al retorno de la misión de Élder Alma Sonne  en Inglaterra.

Foto realizada al retorno de la misión de Élder Alma Sonne en Inglaterra.

Élder Alma Sonne y su compañero, Fred Dahle, se dirigían a su casa junto a otros cuatro élderes -George B. Chambers, Willard Richards, John R. Sayer, y LJ Shurtliff – después de completar su misión en Inglaterra. Pero cuando llegó el momento de reunirse en Southampton, Elder Dahle se retrasó. Élder Sonne, que en su momento había convencido a élder Dahle para servir en una misión, llegó temprano y logró reservar pasajes en el Titanic tanto para él como para sus compañeros, pero tras el atraso de élder Dahle, decidió que no deberían dejar a nadie en Inglaterra. Por lo que decidió cancelar las reservas para que pudieran salir al día siguiente, cuando élder Dahle estaría llegando.

Mientras que algunos de los élderes se sintieron decepcionados por no poder viajar a casa en el flamante Titanic. Luego de enterarse del accidente y de sus fatales resultados, agradecieron a Dios por el atraso de élder Dahle. “Usted me salvó la vida”, dijo Elder Sonne a Dahle quien siempre indicaba que no tenían nada de qué agradecerle.

Alma Sonne más tarde sirvió como presidente de estaca y como asistente al Quórum de los Doce Apóstoles. Una mirada más profunda sobre Sonne, así como comentarios y puntos de vista de sus descendientes, podrá leer en el siguiente enlace: aquí .

Experiencia extra:

Élder James Hamilton Martin era un pasajero del Virginian, un barco que tuvo que desviar su ruta para ayudar en los esfuerzos de rescate tras la tragedia del Titánic (aunque cientos de supervivientes aseguran que fueron rescatados por el Carpathia). Tras los hechos, Él escribió acerca de su experiencia, “Poco después de las 9 am alcanzamos el iceberg que había causado el hundimiento del buque de vapor más grande a flote y la muerte de 1.630 personas y durante seis horas viajado al lado de ella. Era nada más y nada menos que una montaña de hielo. A las 11 horas pasamos el lugar donde el Titanic se hundió”.

La obstetra que decidió sacrificarse para salvar a otros

Irene Colvin Corbett era prima del Pdte Joseph F. Smith.

Irene Colvin Corbett era prima del Pdte Joseph F. Smith.

Irene Colvin Corbett, madre de 30 años de edad, originaría de Provo, Utah, y prima del presidente Joseph F. Smith, había conseguido pasajes en el Titanic para regresar a casa después de estar seis meses en Inglaterra estudiando para obstetricia. Ella, al igual que otras 13 mujeres que estaban en segunda clase, no logró sobrevivir. Aunque su muerte pudo darse por la escasez de botes salvavidas, muchos sobrevivientes dijeron que vieron a Corbett anteponer su formación médica, ejerciendo sus conocimientos para ayudar a tantos como pudo antes de que el barco se hundiera, siendo demasiado tarde para que ella consiga un bote salvavidas. Su habilidad para servir y, muy probablemente, mirar más allá de su propia seguridad la llevó a ayudar y así salvar muchas vidas, incluso si eso significaba renunciar a la suya. Al parecer, ella fue la única santo de los últimos días, del que se tiene conocimiento, que pereció en el Titanic.

Como pasajero de segunda clase, Corbett probablemente habría pasado gran parte de su tiempo en las bibliotecas, jugando en la pista de squash, o socializando en la cubierta expuesta. Si bien cada uno de los sectores de cada clase estaban separados, los pasajeros de la primera y segunda clase compartían ambientes comunes.

El Defensor de la Libertad Religiosa

Periodista Inglés William Thomas Stead.

Periodista Inglés William Thomas Stead.

William Thomas Stead fue otro pasajero del Titanic. Como editor de la Pall Mall Gazette , un periódico con sede en Londres, William utilizó sus palabras para luchar contra la intolerancia y el fanatismo dirigido en contra de los Santos de los Últimos Días.

Aunque Stead no era miembro de la Iglesia, escribió artículos en su periódico compartiendo su postura de que los miembros de la Iglesia no deben ser perseguidos, y desacreditó muchos de los rumores negativos que circulaban acerca de la Iglesia. Stead se dirigía a Estados Unidos para asistir a un congreso de por la paz en el Carnegie Hall, a petición del presidente estadounidense William Howard Taft. Rudger Clawson, un ex miembro del Quórum de los Doce, dijo sobre Stead, “Los Santos de los últimos días debemos recordar siempre los escritos de Stead”.

Stead, fue un pasajero de primera clase en el Titanic, probablemente utilizó la piscina climatizada de la nave de natación, fue al gimnasio y baño turco. Probablemente habría comido en el café parisino, donde la mayoría de los platos fueron preparados por chefs profesionales franceses. Los camarotes de primera clase incluían un dormitorio privado, una sala de recepción, y la comodidad de un baño privado. Las habitaciones de primera clase estándar se jactaban de algunas de las comodidades de los camarotes, pero en menor escala. Todos los pasajeros podrían utilizar el teléfono para hacer llamadas a amigos y familiares en tierra, así como hacer telegramas (aunque a un precio muy caro) los cuales fueron enviados y recibidos durante los pocos días que el Titanic estuvo en el mar.

Santos británicos toman medidas

Conmocionados y desconsolados por el hundimiento del Titanic, los Santos de Inglaterra decidieron realizar un concierto benéfico en Londres el 4 de mayo de 1912. Los miembros de la Iglesia cantaron, tocaron el piano, y recitaron poesía. Como se cita en el diario Estrella Milenaria a la semana siguiente del accidente, el concejal EH Tripp, ex alcalde de Finsbury, Londres, dijo que “no estaba sorprendido en absoluto” indicando que los Santos de los Últimos Días fueron “los primeros en contribuir con sus propios medios y talentos para dicha causa”.

El Titanic comentado por líderes de la Iglesia

Las noticias del Titanic también afectaron profundamente a los Santos en Utah. Élder Orson F. Whitney, del Quórum de los Doce Apóstoles, fue el primero en comentar públicamente sobre la tragedia durante una conferencia trimestral en Salt Lake City el domingo siguiente, donde dijo:

“Siento la profunda solemnidad de esta hora. Mi corazón está a media asta. Estoy de luto con ustedes… Con todo el pueblo estadounidense y el mundo civilizado por el gran desastre del Titanic. . . . Es terrible tener en cuenta que en la providencia de Dios un gran número de sus hijos fueron llamados de forma instantánea a la eternidad. Probablemente no hay una sola familia en la Iglesia que tenga no uno o más miembros que han estado en el océano. . . . Mi corazón está lleno de compasión por aquellos cuyos seres queridos fallecieron en este gran desastre. Tengo nada más que tristeza y condolencia a expresar y ni una palabra de pensamiento o de censura deberé dejar escapar de mi lengua. Dejemos que Dios sea quien juzgue las responsabilidades de esto”.

Unas semanas más tarde llegaría la triste noticia de que la prima del presidente Joseph F. Smith, Irene Colvin Corbett, pereció a bordo del Titanic.

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5 comentarios en “Mormones en el Titanic

    • lo apoyo estoy de acuerdo siempre leer o ver esa historia nos llenara de tristeza no importa el tiempo que transcienda

  1. INDISCUTIBLE MENTE, ESTAR EN EL EVANGELIO DE JESUCRISTO ES UNA DE LAS MEJORES BENDICIONES, Y SOBRETODO COMO DIOS PROTEGE A SUS HIJOS FIELES Y DA NUEVAS OPORTUNIDADES DE VIDA, PERO AUN ASI NUESTRO CORAZON SE LLENA DE MUCHA TRISTEZA AL LEER ARTÍCULOS DONDE FALLECEN MIEMBROS QUE SACRIFICAN SU VIDA POR SERVIR A DIOS,
    POR ESO Y MUCHOS SACRIFICIOS ESPIRITUALES SIEMPRE ESTAREMOS EN DEUDA CON EL PADRE CELESTIAL, SU HIJO JESUCRISTO Y TODA SU OBRA

  2. Esta muy hermoso el contenido para q los miembros de la iglesia sepamos las experiencias es muy triste la trajedia ocurrida en ese tiempo.

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