¿Puedo ser feliz si soy feo?, Élder Oaks responde


Este joven escribe no sólo sobre su falta de atractivo y del problema que esto le genera a su vida amorosa, sino también acerca de su infelicidad.

Este joven escribe no sólo sobre su falta de atractivo y del problema que esto le genera a su vida amorosa, sino también acerca de su infelicidad.

Lea el consejo de Élder Oaks a un joven que pensó que su felicidad dependía de su apariencia física – Este es un consejo que todos deberíamos recordar.

Una carta anónima con sólo una casilla de correo, como dirección del remitente, fue entregada a Élder Oaks. Esta expresaba una gran preocupación, la cual se incrementaba por la respuesta que seguramente, el remitente esperaba recibir. Esta nota expone la importancia de la autoestima, algo por lo que muchos hemos tenido que lidiar para sentirnos mejor en la vida.

De la carta anónima:

Me dirijo a usted porque no me siento satisfecho y he sido infeliz durante años. Estoy en el punto en que necesito a alguien que pueda ofrecerme orientación para comenzar a ejercer fe y así cambiar mi vida; de lo contrario, siento que nunca voy a cambiar.

Tengo más de veinte años y estoy solo. Pero estar solo no es el problema de fondo. El gran problema es que yo no soy [físicamente] una persona atractiva. No tengo deformidades o algo anormal ni nada parecido, simplemente noto que las chicas no me consideran lo suficientemente guapo como para recibir halagos por mi físico. La mayoría de ellas suelen decir que tengo una personalidad impresionante, estupenda, genuina y agradable, y que tengo todo a mi favor. Sin embargo, la frase que suelo escuchar de ellas es: “Él es perfecto en todos los sentidos, pero simplemente yo no tengo sentimientos románticos por él”. No sé si operarme la mandíbula o cambiar la forma de mis ojos u otras características del rostro. Yo sólo deseo ser atractivo y que mi esposa considere lo mismo. Esto ha significado que en los últimos años tenga muy pocas oportunidades de salir con chicas que me interesen.

Este joven escribe no sólo sobre su falta de atractivo y del problema que esto le genera a su vida amorosa, sino también acerca de su infelicidad. Esto plantea una cuestión delicada para cualquiera de nosotros en esa misma edad. Tenemos que ser realistas sobre nuestro atractivo y sobre a quién encontramos atractivo(a).

Muchos hombres jóvenes parecen estar buscando una Barbie con testimonio, cuando ellos mismos no se parecen en nada a Ken con testimonio. Desean mucho estar con una Barbie, y ni siquiera están mínimamente activos en la Iglesia.

La apariencia es importante, pero una vez que llegamos a conocer bien a alguien, nuestras ideas acerca de su apariencia pueden cambiar. Por ello, una persona que pensábamos “poco atractiva”, debido a una disposición desagradable, de un momento a otro se convierte en atractivo(a) para nosotros. Del mismo modo, alguien que ha pasado desapercibido puede, de repente, a causa de alguna nobleza interior o acción en su personalidad, comenzar a ser muy atractivo(a) para nosotros.

El joven continuó su carta quejándose del cuerpo que el Padre Celestial le dio:

Como resultado de esto, he cuestionado mi fe y paciencia con el Señor. Siempre me digo “Él podría haberme hecho guapo, pero no lo hizo. ¿Por qué? ¿Por qué soy feo y muchos de mis amigos cercanos son atractivos y casados también?”. En este momento de mi vida tengo muy pocas esperanzas de ser feliz. Incluso siento que no es importante ser bueno, y me comienzo a cuestionar ¿Cuál es la razón de guardar los mandamientos? ¿Con qué fin?

Sentí el desánimo y desorientación de este joven. Su preocupación por su apariencia física se ha convertido en todo su mundo. Él no logra ninguna conexión entre guardar los mandamientos y la felicidad personal. Está empezando a renunciar a sí mismo.

A menudo, cuando nos damos por vencidos en nosotros mismos hacemos la suposición de que Dios se ha dado por vencido con nosotros, cuando en realidad Él está empezando a trabajar en nosotros. Nuestro Padre Celestial promete que si resistimos bien nuestras adversidades, Él nos fortalecerá ante ellas y en última instancia, estas luchas se convertirán en experiencias santificantes que nos calificarán para la exaltación (D. y C. 121: 7-8).

En nuestro desánimo a veces olvidamos las palabras del Señor como cuando Él aconsejó a Samuel cuando él estaba tratando de encontrar un rey para Israel: “No mires a su parecer ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que el hombre mira, pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.” (1 Samuel 16: 7).

Tómese un momento para mirar a su alrededor, en especial a aquellos que más le influyen y a quienes ama. Dese cuenta que dichos sentimientos no son a causa de la belleza exterior. Es a causa de su naturaleza única y particular, aquellas que están sobre las apariencias externas.

El joven que escribió la carta todavía no ha tenido tiempo para amarse a sí mismo intrínseca y eternamente o para buscar algo más allá de la belleza exterior. Irónicamente, al no reconocer su propia belleza interior, perdió la capacidad de amar a nadie más. Todo porque en su depresión hizo malas decisiones.

En su carta, el joven admitió que estaba luchando por cumplir los mandamientos.

Estaba viviendo una vida en la que no estaba satisfecho consigo mismo, incluso esto lo había acercado al obispo para corregir sus errores.

Cada uno [de mis errores] se deriva de todo esto [mi fealdad]. Me siento tan deprimido de ser rechazado una vez más por las chicas, que mi decisión de ser obediente se ha ido. Me parece inútil el arrepentimiento. La única razón por la que todavía estoy tratando de cumplir los mandamientos es debido a la gran paz que esta trae a mi vida. Pero mientras yo siga teniendo paz, seguiré siendo infeliz.

En su desaliento, este joven empleó los caminos del mundo, trató de aliviar su insatisfacción pero solo encontró más dolor. Había sentido el Espíritu y había sido bendecido con paz, sin embargo, ahora tiene un gran odio a sí mismo y se siente infeliz. Él está obsesionado con sus propias debilidades y se ha olvidado de su identidad real que es eterna.

A veces todos estamos contentos con nosotros mismos. Pero no hay nada más desmoralizador para los jóvenes que sentir que nadie los encuentra atractivos. Todo el mundo se ha desalentado con algún aspecto de sí mismos, desde la capacidad intelectual, capacidad atlética, hasta incluso la capacidad para relacionarse con los demás.

También, cada uno de nosotros ha sentido momentos de frustración, devastación, o limitación. Eso es parte de nuestra experiencia en la vida terrestre. ¿Cómo reaccionamos ante esas situaciones que generan toda la diferencia a lo que consideramos felicidad? La respuesta sería: El Padre Celestial nos ha bendecido con el entendimiento de la perspectiva eterna, y si vivimos dignos de ella y confiamos en Él, esa perspectiva eterna puede ayudarnos a aliviar las cargas de la vida.

Para terminar, el joven escribió:

Algunas veces pienso en cómo me vería en la otra vida ¿Usted está 100% cómodo con cómo se verá? Me gustaría hacer esa misma pregunta a todos, no sólo a usted.

Al respecto, Élder Oaks escribió una respuesta sabia al apartado de correos que figura en la carta de este joven. (Sin nombre, debido a que solo usó un apartado de correos):

Querido hermano:

A pesar que no respondo normalmente a cartas anónimas, estoy respondiendo su carta donde usted expresa sus preocupaciones y su descontento con su apariencia física. Usted dice que “sólo quiere ser atractivo”.

No voy a decirle que las apariencias no son importantes, pero sí creo que usted ha construido una definición y un pedestal al atractivo, que es mucho mayor de lo que debería ser. Recuerde que en la Iglesia enseñamos que la verdadera belleza se basa en la justicia, la virtud y en vivir el Evangelio.

Todo lo que uno tiene que hacer es mirar alrededor de un asilo de ancianos para ver cómo la belleza es algo pasajero. O comparar el atractivo de algunas personas antes de los veinte y después de los cincuenta. A lo largo de todo el mundo, hay personas cuya hermosura se desprende de la generosidad, consideración, y todos los demás valores cristianos básicos. Además, cuando usted mira a gente guapa, como es el caso, por ejemplo, de estrellas cinematográficas, y vemos la frecuencia con que están dentro y fuera del matrimonio, evidenciamos que el atractivo no es sinónimo de felicidad.

Para resaltar esta verdad, considere esta descripción del Salvador en Isaías 53:

Porque subirá cual renuevo delante de él y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él ni hermosura; y cuando le veamos, no habrá en él atractivo para que le deseemos.

Incluso en la vida de Cristo mismo, la belleza física no era importante; y, en consecuencia, no debemos dejar que se convierta en demasiado importante para nosotros.

Usted pregunta si estoy preocupado por cómo nos veremos en la próxima vida. Bueno, considero que usted está dedicando mucho tiempo a quejase sobre este asunto relativamente poco importante. Yo trabajo en la realización de mi vida de una manera que refleje mi testimonio de Jesucristo. Te recomiendo que hagas lo mismo.

Fuente: ldsliving.com

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2 comentarios en “¿Puedo ser feliz si soy feo?, Élder Oaks responde

  1. Hermanito, dice usted que es muy divertido, estupendo y perfecto en todos los sentidos. Si ese es su caso y la verdad no veo cual sea el problema de no ser atractivo ya que con su sin numero de características usted compensa la falencia de la misma, lo que verdaderamente importante es que tienes que buscar el reino de Dios y lo demás se te añadirá, no te afanes, nuestro Padre en su infinita sabiduría tiene un plan para cada uno, siempre hay un alguien para cada cual, y si te basas tanto en lo físico imagino también en la forma tan selectiva que debes de buscar una chica.
    Un abrazo y Primero busca el reino de Dios y su justicia y todas estas cosas os serán añadidas 3Nef 13:33.

  2. De cierta manera es asi pero la gente en donde vivose dice vivir el evangelio de jesucristo pero realmente siguen viviendo a la manera terrenal y no lo ven yo no digo que soy perfecto yo tambien cometo errores pero se reconocer mis errores y muy pocos saben reconocer sus errores y se aferran a que ellos tienen la razon, ami parecer siguen siendo arrogantes ,yo digo esto por que he visto personas que son de su religion y no saben aceptar por lo regular muchas veces sus errores y de en vez de buscar una solucion a todo lo que les causa pesar simplemente lo dificultan mas.de ante mano me despido esperando poder compartir mas sobre todo esto y todo lo que nos pasa en el transcurso de nuestros dias no me despido solo digo algun dia nos volveremos a reencontrar para seguir compartiendo anectotas por su comprension y dedicacion al leer nuestras dudas se les agradece ustedes tienen un poco mas de consideracion que otras personas,no tengo por el momento mas comentarios tan solo me despido. Se despide por el momento su hermano isidro.

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