Se espera más de los jóvenes con los nuevos requisitos para la graduación de seminario


“Es una comprensión doctrinal, no una memorización de fechas, nombres o hechos”, dijo el hermano Davis. “No tienen que sacarse un 100%… [sólo] tienen que demostrar la comprensión de Doctrina y Convenios… y cómo se aplica en el plan y en [sus] vidas”.

“Es una comprensión doctrinal, no una memorización de fechas, nombres o hechos”, dijo el hermano Davis. “No tienen que sacarse un 100%… [sólo] tienen que demostrar la comprensión de Doctrina y Convenios… y cómo se aplica en el plan y en [sus] vidas”.

Los nuevos requisitos para la graduación de seminario están destinados a “elevar el aprendizaje” y preparar mejor a los alumnos para una vida de servicio y discipulado. Los cambios se están implementando en todo el mundo a partir de este año escolar con el curso de estudio de este año: Doctrina y Convenios y la Historia de la Iglesia.

“Es acorde al curso de estudio Predicad Mi Evangelio y Ven, sígueme”, dijo Wayne Davis, Gerente de Comunicaciones de Seminarios e Institutos de Religión. “Le pedimos a los jóvenes que sean más autosuficientes en sus testimonios, conocimiento y en su capacidad para compartir ese conocimiento”. Entérese al detalle de los nuevos cambios para graduarse en seminarios.

Entre los cambios existen dos elementos importantes. Además de recibir crédito académico según la asistencia y la aprobación eclesiástica del presidente de rama u obispo, se les pedirá a los alumnos de seminario que lean el libro de Escrituras que estén estudiando para ese año, así como aprobar las evaluaciones del curso de aprendizaje.

“Nos gustaría ayudar a los [alumnos] a elevar [su] experiencia de aprendizaje. Queremos ayudarlos a convertirse más, a que tengan más confianza en las Escrituras, en su capacidad para dominarlas y a que sean capaces de usar eso para bendecir sus vidas”, dijo el hermano Davis.

Los líderes esperan de que a medida que los alumnos aumentan los esfuerzos por cumplir con los nuevos requisitos para la graduación, a su vez también acepten una mayor responsabilidad en su formación religiosa. Además se espera que los alumnos estén mejor capacitados para contestar preguntas.

“Siempre hemos recomendado la lectura”, dijo el hermano Davis. “Se ha recomendado y se ha hecho hincapié en ello; sin embargo, nunca ha sido uno de los requisitos para graduarse. Por eso, el año que viene, necesitan leer José Smith—Historia y todo Doctrina y Convenios para recibir crédito para graduarse”.

Además de esa lectura, habrá dos evaluaciones durante el año, una en la mitad y la otra al final del año académico escolar, que los alumnos tendrán que aprobar con por lo menos un 75 por ciento.

“Es una comprensión doctrinal, no una memorización de fechas, nombres o hechos”, dijo el hermano Davis. “No tienen que sacarse un 100%… [sólo] tienen que demostrar la comprensión de Doctrina y Convenios… y cómo se aplica en el plan y en [sus] vidas”.

De ninguna manera se quiere que sea intimidante o disuasivo para los alumnos. Más bien, es una oportunidad para que puedan aprender mejor las Escrituras y profundizar su comprensión del Evangelio.

“Sé que es difícil para los alumnos saber que tienen que aprobar una evaluación, pero vamos a trabajar con ellos hasta que lo logren”, dijo el hermano Davis. “Tratamos de que el mensaje no sea entienda como una situación en la que se aprueba o desaprueba. Realmente es una oportunidad de aprender y enseñar”.

A mitad de año, los maestros le darán una evaluación de la primera mitad de Doctrina y Convenios. Si hay secciones, segmentos o partes en la que los alumnos no aprendieron, el maestro tendrá la oportunidad de hablar y revisar la evaluación con ellos. Los alumnos pueden tomar la evaluación otra vez hasta que la aprueben.

“Queremos que vuelvan a las Escrituras”, dijo el hermano Davis. “Nuestra meta es que al terminar ese cuatrimestre, sientan que saben de lo que hablan… Nuestra intención es permitir que los alumnos descubran lo que saben y tener al maestro para ayudarlos en lo que han pasado por alto y que sea algo positivo y exitoso”.

Al final de cada año, los alumnos de 14 a 17 años en edad de seminario, recibirán un certificado de finalización, lo cual significa que completaron los requisitos necesarios (incluso la nueva lectura y la evaluación), o un certificado de reconocimiento, lo cual indica que han logrado los requisitos de asistencia.

“No intentamos que se sientan que no son bienvenidos, por eso aún reconoceremos a los alumnos por venir y participar”, dijo el hermano Davis. “Nuestra meta como maestros es que no perdamos un solo alumno por nuestra falta de acción, interés o bienvenida”.

Al igual que antes, los alumnos que desean recuperar las asignaciones de finalización que no realizaron podrán hacerlo este año con los requisitos adicionales. Debido a que cada alumno es diferente, incluso algunos con diversos desafíos y circunstancias, las adaptaciones serán necesarias para ayudarlos a lograr las expectativas.

“Vamos a trabajar con ellos, como siempre lo hemos hecho para que funcione, para ayudarlos a terminar de leer, volver a tomar las evaluaciones y hacer lo que tengan que hacer para calificar de manera académica”.

Los líderes de la Iglesia y los maestros del Sistema Educativo de la Iglesia esperan que a medida que los alumnos aumenten sus esfuerzos por cumplir con los nuevos requisitos estén más preparados para permanecer firmes en el Evangelio y sean capaces de compartir lo que saben, ya sea en una misión, al ir a la universidad, en el ambiente laboral o al formar una familia.

La graduación de seminario debería indicar que los alumnos han participado en un proceso significativo para llegar a entender y confiar en las enseñanzas y en la expiación de Jesucristo, a hacerse merecedores de las bendiciones del templo y a prepararse ellos mismos, a sus familias y a los demás para la vida eterna con su Padre Celestial.

“Estoy entusiasmada con los nuevos requisitos para la graduación de seminario, los cuales exigen más de los alumnos en cuanto a lectura, esfuerzo y aprendizaje”, dijo la hermana Bonnie L. Oscarson, Presidenta General de las Mujeres Jóvenes, durante una transmisión para los maestros de Seminario e Instituto el 5 de agosto. “A menudo nos referimos a la Escritura que dice ‘a quien mucho se da, mucho se requiere’. Creo que un principio relacionado a este es que al ‘que mucho se requiere , mucho más le será dado’.

“En otras palabras, si esperamos más de nuestros jóvenes, ellos aceptarán el desafío y creo que es necesario que les pidamos más. Tenemos que aumentar la calidad de nuestra enseñanza para que los jóvenes hagan más por su cuenta al entender las doctrinas de Cristo y la realidad de la restauración y tenemos que encontrar la manera de motivarlos a que escriban estas cosas en las ‘tablas de sus corazones’”.