Nueve maneras en que puede acercarse más a Dios


“Mi profundo deseo es que aumentemos nuestra capacidad para oír y entender los susurros del Espíritu y ejercitemos nuestra fe para actuar según los susurros que Él nos da”, dijo la Hna. Burton. “Para hacerlo, debemos primero aprender a reconocer Su voz”, agregó.

“Mi profundo deseo es que aumentemos nuestra capacidad para oír y entender los susurros del Espíritu y ejercitemos nuestra fe para actuar según los susurros que Él nos da”, dijo la Hna. Burton. “Para hacerlo, debemos primero aprender a reconocer Su voz”, agregó.

Durante la transmisión del devocional del SEI para jóvenes adultos del 2 de marzo de 2014, la hermana Linda K. Burton, Presidenta General de la Sociedad de Socorro compartió nueve maneras para acercarnos más a Dios. Entérese de cuáles son leyendo el siguiente artículo de ZONA MORMÓN.

“El Espíritu Santo puede hacer por nosotros física, espiritual, emocional, mental e intelectualmente lo que ningún remedio hecho por el hombre pueda llegar a duplicar”, dijo la hermana Linda K. Burton, durante el devocional del Sistema Educativo de la Iglesia, evento que va dirigido a jóvenes de entre 18 y 30 años, solteros o casados, también se invitan a los hombres y mujeres jóvenes de 17 años.

La transmisión se tradujo a muchos idiomas para los jóvenes adultos de la Iglesia en todo el mundo. Reviva el Devocional aquí: DEVOCIONAL SEI

Así como aprender a tocar un instrumento o hablar un idioma es un proceso, aprender el idioma del Espíritu es también un proceso, dijo la hermana Burton.

“Mi profundo deseo es que aumentemos nuestra capacidad para oír y entender los susurros del Espíritu y ejercitemos nuestra fe para actuar según los susurros que Él nos da”, dijo ella. “Para hacerlo, debemos primero aprender a reconocer Su voz”.

La hermana Burton compartió nueve maneras de ayudar a las personas en su búsqueda para acercarse más a Dios y para escuchar Su voz dirigiéndose a ellos.

Debemos comenzar por “reconocer en primer lugar que nuestro Padre Celestial desea comunicarse con nosotros”, dijo ella.

1. Orar con sinceridad y humildad.

“Una manera de orar con sinceridad es aprender a formular preguntas sinceras y francas, y con humildad llevarlas ante el Señor”, enseñó la hermana Burton. Orar con sinceridad significa que pensamos actuar según la respuesta que recibamos, dijo ella.

2. Actuar sin demora respecto a las impresiones espirituales.

Cuando compartió un video sobre un incidente en la vida de presidente Thomas S. Monson, la hermana Burton ilustró la vital importancia de responder sin demora a las impresiones del Espíritu, también habló de la importancia de actuar y hacer las cosas que el Espíritu indica.

3. Escudriñar las Escrituras a diario.

Citando las palabras del élder Robert D. Hales, del Quórum de los Doce Apóstoles, la hermana Burton dijo: “Si deseamos hablar con Dios, oramos; y si deseamos que Él nos hable, escudriñamos las Escrituras, porque por medio de Sus profetas recibimos Sus palabras”.

Al compartir una experiencia que tuvo a los 20 años de edad, la hermana Burton habló de su necesidad de obtener una respuesta a sus oraciones sinceras mientras luchaba con una decisión difícil. Mientras hablaba con su padre, él le sugirió que recurriera a las Escrituras para guiar sus decisiones.

“Seguí su consejo inspirado, escudriñé las Escrituras”, dijo ella y fue bendecida con una clara respuesta a su oración.

4. Vivir la ley del ayuno.

“Para aumentar nuestra habilidad de oír la voz del Espíritu, haríamos bien en ayunar cada domingo de ayuno y dar una generosa ofrenda de ayuno para ayudar a los necesitados”, dijo ella.

Mediante el ayuno viene el espíritu de profecía y revelación y la oportunidad de recibir consejo del Señor.

5. Ser dignos y adorar en el templo.

Valiéndose de las palabras del presidente George Albert Smith, la hermana Burton dijo: “Cada uno de nosotros tiene derecho a la inspiración del Señor en proporción a la forma en que llevamos una vida recta”.

“Parece que la dignidad es un precio bajo que hay que pagar para abrir las ventanas de los cielos”, dijo ella. “Si cumplimos nuestros convenios y somos dignos de tomar la Santa Cena, se nos promete que siempre tendremos el Espíritu con nosotros. ¡Pero eso viene después de que prometemos y cumplimos el convenio de que siempre recordaremos al Salvador!”.

6. “No trates con liviandad las cosas sagradas” (D. y C. 6:12).

Las personas deben reconocer que la revelación del Señor es una confianza sagrada, enseñó la hermana Burton.

7. Estar preparados para proceder con fe.

La hermana Burton dijo que cuando ella y su esposo se comprometieron y estaban haciendo planes para el futuro, siguieron el consejo dado por un profeta viviente.

“Avanzamos con fe”, dijo ella. “No fue fácil… Al mirar atrás, ahora vemos cómo esos pasos de fe resultaron en bendiciones eternas, bendiciones que quizás habríamos perdido si no hubiésemos hecho caso a la voz del Espíritu a través del profeta escogido del Señor”.

8. Dejar que el Señor decida los detalles de lo que elija revelar y cuándo decida revelarlo.

La hermana Burton habló sobre las experiencias de sus hijos cuando ellos estaban buscando compañeros eternos dignos. Algunas de esas experiencias requirieron años de espera paciente y de proceder con fe, dijo la hermana Burton. A veces incluso los cielos parecían estar cerrados mientras oraban.

“Cuando el tiempo del Señor entra en conflicto con nuestros propios deseos, hay que confiar en que quizás haya alguna experiencia preparatoria que el Señor quiere que tengamos antes de contestar nuestras oraciones”.

9. Prestar atención a las advertencias proféticas.

Al compartir ejemplos de advertencias proféticas dadas por los profetas actuales, la hermana Burton enseñó que es por medio de poner a tono nuestro corazón con la voz del Espíritu que se reciben bendiciones.

“De todos los dones que nuestro Padre Celestial podría haber conferido a Sus hijos e hijas al salir de las aguas del bautismo, Él eligió darnos el don del Espíritu Santo”.

Notas relacionadas:

Entérese la programación de las Devocionales del SEI para lo que resta del año 2014.

Vea anteriores Devocionales del SEI.

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