Los Niños de la Primaria y nuestra responsabilidad


Niño de la primaria en una reunión de la Iglesia

Los niños en la Iglesia deben vivir experiencias espirituales que les ayuden a fortalecerse espiritualmente, esto depende mucho de la familia y del apoyo de la organización de la Primaria.

Los niños de la Primaria son muy especiales, y privilegiados, son espíritus selectos que llegaron a este mundo en una etapa de la dispensación que tiene el Evangelio restaurado y sobre todo, de estar en una organización que les ayudará a desarrollarse como hijos de Dios. La presentación de la Primaria en la reunión sacramental es una prueba de ello. Líderes y padres siempre deben trabajar unidos para servir a los niños, recordemos que el Padre de todos nosotros nos lo agradecerá.

La buena asesoría del obispado, la diligencia de la presidencia de la Primaria, el esmero y paciencia de las maestras, la dedicación al detalle de la secretaria y el entusiasmo de la directora de música son puntos de suma importancia en el éxito que se pueda alcanzar con los niños de la Primaria. Esfuerzos que se verán reflejados:

  1. De manera inmediata, en la buena presentación que realicen los niños de la Primaria en la reunión sacramental y en la reverencia que demuestren los niños en las diversas reuniones que participen.
  2. A largo plazo, cuando el niño alcance madurez espiritual (obtenga un testimonio personal de la veracidad de la Iglesia), siendo realmente activo en los hombres o mujeres jóvenes, viviendo cada etapa de su vida en armonía con los mandamientos de Dios, creciendo y desarrollándose como persona tanto en lo espiritual como en lo temporal. Pero será mucho más tangible en el caso de los niños: al salir a una misión de tiempo completo. En las niñas: Al sellarse en el Templo.

Es hermoso ver a líderes de la Primaria, ya relevadas hace muchos años, emocionarse hasta las lágrimas cuando ven que algunos de los niños con quienes sirvieron, se convirtieron en mujeres y hombres adultos, con responsabilidades y desafíos pero que se mantienen firmes en el evangelio, siendo ejemplos no solo en la Iglesia, sino con sus familias, vecinos, compañeros de estudios y trabajo. La trascendencia de la labor en la Primaria es eterna y beneficia no solo a la Iglesia, sino al país donde residen.

Sin embargo, todo el esfuerzo de la Primaria será de mayor beneficio si el niño cuenta con padres que lo ayuden en su progreso, como ver que en casa se hace noche de hogar, se ora como familia y de manera individual, se leen las escrituras, se ayuna, se hacen ofrendas de ayuno, se diezma, no se dicen groserías, se evitan programas de TV de contenido vulgar, se cumple totalmente la palabra de sabiduría, se respeta el día de reposo. ¿Qué pasa con los niños que sus padres no son miembros y probablemente no vean estos ejemplos?, para ellos, la labor debe ser constante y ardua en los maestros orientadores asignados.

Consejos para el Papá: La mejor manera en que un padre le ofrece cariño a su hijo es amando a su madre. Su hijo debe verlo besar a su esposa, agarrarle de la mano constantemente, escucharlo decir palabras dulces y abrazarla. Cuando un niño nota que sus padres están juntos, se aman y quieren, viven felices, tranquilos.

Usted debe darle ejemplo al cumplir fielmente cualquier llamamiento que se le asigne. Evite hablar mal de los miembros de la Iglesia, su ejemplo es importante y trascendental en esta etapa de la vida.

Consejos para la mamá: La mejor manera en que una madre le ofrece cariño a su hijo es amando a su padre, ejemplo de ello es apoyándolo en su llamamiento. Evite quejarse contra los líderes. Hermanas ustedes tienen el poder de hacer que sus hijos sean buenos líderes para el futuro por medio de su actitud ante las diversas situaciones que el Señor nos depara. Recuerde que su esfuerzo, incluso sacrificio es visto y considerado por Nuestro Padre Celestial (D y C 97:8).

Hagamos de los primeros años de vida temporal de los niños en una maravillosa experiencia que les permita tener la suficiente confianza en Dios y así sean guiados por el Espíritu Santo, honrando sus asignaciones y sirviendo en la Iglesia de Jesucristo para el beneficio de aquellos que aún no conocen el evangelio restaurado.

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