Domingo de ayuno y testimonio: ¿tienes fe en el Señor?


Familia SUD en reunión Sacramental

“Porque así como el Señor nos bendijo y bendecirá, Él nos da la oportunidad de velar por otros que padecen ¿estarías dispuesto de decirle al Señor que no lo ayudarás este mes?”

El primer domingo de cada mes es asignado, entre las reuniones de la iglesia, como día de ayuno y testimonio. Muchos miembros SUD se esmeran en prepararse adecuadamente para obtener experiencias espirituales que les ayuden a obtener respuesta, consuelo y bendiciones especiales. ¿Estamos aprovechando esta experiencia?, ¿qué más podemos hacer para recibir inspiradores momentos en el domingo de ayuno y testimonio?

El sentimiento que uno experimente en el domingo de ayuno y testimonio varía con la madurez que uno vaya adquiriendo en el evangelio. Recuerdo mucho que de niño, el solo hecho de escuchar que cierto día mis padres estaban planeando ayunar, me entusiasmaba mucho y les transmitía mi deseo de también hacerlo. Ellos aceptaban, me incluían para hacer la oración (comprendiendo mi deseo) y juntos empezábamos el ayuno después de almorzar, mis hermanos menores jugaban mientras que yo “haciéndolas de adulto”, los miraba como niños por no ayunar. Pasaron las horas y mi madre, les daba la cena con una rica ensalada de frutas. Yo estaba muy antojado, y fue ahí, que con mis 9 años, comprendí porque a los niños no se les anima a ayunar, mi padre me explicó que cuando tuviera la edad suficiente (no me dijo con cuántos años) podría hacerlo con todas de la ley y que incluso él mismo “se encargaría de que así sea”.

El tiempo pasó y no recuerdo cuándo fue mi primer ayuno “en serio”, lo que sí recuerdo fue el motivo de una de mis primeras experiencias ayunando: el que mi madre se curara de una grave enfermedad que la tenía postrada en cama ya casi tres meses y donde diferentes médicos no encontraban una cura. Recuerdo claramente que ese fin de semana, mi familia estuvo más unida que nunca para empezar un ayuno. Incluso durante la reunión Sacramental, el sentimiento que experimentamos fue ambivalente, a pesar de la tristeza de saber que mi madre estaba realmente muy mal, la sensación de malestar y preocupación empezaban a dar espacio a la paz, tranquilidad y optimismo, algo que realmente no llegaba a comprender.

Siempre recordaré el sentimiento de humildad que mi padre nos transmitió a mi hermano y a mí. Mientras él se disponía a llenar los sobres de ofrenda de ayuno, mi hermano menor le hizo una pregunta: ¿Por qué debemos dar ese dinero si nos hace falta en casa para curar a mamá?, mi padre, se quedó en silencio, volvió a contar el dinero que había depositado en el sobre, se quedó mirando el vacio por un rato, devolvió el dinero en el sobre, lo selló, se volteó, lo agarró de los hombros y le respondió, calmadamente, mirándolo a los ojos: Porque así como el Señor nos bendijo y bendecirá, Él nos da la oportunidad de velar por otros que padecen ¿estarías dispuesto de decirle al Señor que no lo ayudarás este mes? – mientras unas lágrimas surcaban el rostro de mi padre, mirándolo fijamente le dijo: Él comprende tu preocupación, pero también evalúa tu confianza, ¿tienes fe en el Señor?, – mi hermano y yo lo abrazamos mientras llorábamos, él también lloraba repitiendo que tengamos confianza, que todo saldrá bien.

Esos sentimientos, se convirtieron en alegría desbordante cuando a las semanas, mi madre estaba totalmente recuperada y los médicos no sabían encontrar razón de ello. Al tiempo, mi madre ya pudo asistir a la capilla y fue muy emocionante bendecir la Santa Cena en esa oportunidad, incluso notaba que mi hermano menor, diácono en ese entonces, se arregló la ropa con mucho esmero para poder repartir.

Estoy muy agradecido a Dios por darnos los medios donde le demostramos nuestra gratitud por todo lo que recibimos. Sé que incluso, cuando no se nos da lo que deseamos, debemos ser agradecidos, porque es Su voluntad, sin embargo, ello no me exime de dar todo lo mejor que pueda en mis planes, anhelos y propósitos, el resto dependerá de nuestro Padre Celestial, y obviamente, Él siempre querrá lo mejor para cada uno de nosotros. Y es así, como cada primer fin de semana de cada mes, siempre me hago la misma pregunta de antaño sobre la oportunidad de ayunar y dar mis ofrendas para velar por mi prójimo: ¿estaré dispuesto de decirle al Señor que no lo ayudaré este mes? – miro a mi alrededor, pienso en mi esposa, en mis hijos (los que ya están por venir), en mis padres, hermanos y siempre obtengo la misma respuesta. Y tú, ¿cuál será tu respuesta al Señor en este domingo de ayuno y testimonio?

A continuación compartimos un discurso del élder Robert L. Simpson (1915 – 2003) que diera en una Conferencia General en octubre de 1967 y que aparece publicada en lds.org

La ley del ayuno

Élder Robert L. Simpson (1915 – 2003)

Élder Robert L. Simpson (1915 – 2003)

Robert L. Simpson nació el 8 de agosto de 1915, en Salt Lake City, Utah. El 24 de junio de 1942, él y Jelaire Chandler se casaron en el Templo de Mesa, Arizona, y el matrimonio tuvo cuatro hijos. El primer llamamiento que recibió el élder Simpson como Autoridad General fue el de Primer Consejero del Obispo Presidente John H. Vandenberg, el 30 de septiembre de 1961. Más adelante prestó servicio como Ayudante del Quórum de los Doce Apóstoles y luego como miembro del Primer Quórum de los Setenta. El élder Simpson falleció el 15 de abril de 2003, en Saint George, Utah, a la edad de ochenta y siete años. Este artículo se ha tomado de un discurso que pronunció en la conferencia general de octubre de 1967. Se actualizó la formación de los párrafos y se agregaron subtítulos.

La ley del ayuno es una de las que más se descuidan y, sin embargo, una de las que más se necesita para esta agitada generación en un mundo moderno de apresuramiento y distracciones. Desde épocas remotas se han referido al ayuno y a la oración como una práctica indivisible, no dos acciones separadas. La generación de Adán ayunó y oró, así como lo hizo Moisés en el Sinaí ([véase] Deuteronomio 9:9–11)…

…Después de la visita del Maestro… al hemisferio occidental, se dijo a la gente que continuara “perseverando en el ayuno y en la oración, y reuniéndose a menudo, tanto para orar como para escuchar la palabra del Señor” (4 Nefi 1:12). Ellos eran tan exactos y sinceros en obedecer Sus mandamientos “que no hubo contención entre todos los habitantes sobre toda la tierra, mas los discípulos de Jesús obraban grandes milagros” (4 Nefi 1:13). ¡Qué maravilloso sería disfrutar actualmente de una condición similar!

La oración y el ayuno en nuestros días – Su ley ha sido ratificada en nuestros días porque, mediante un Profeta moderno, Él dijo: “También os doy el mandamiento de perseverar en la oración y el ayuno desde ahora en adelante” [D. y C. 88:76]. Y a continuación, en el versículo que sigue, menciona la enseñanza del Evangelio casi como si fuera el resultado principal del proceso de la oración y el ayuno. El Señor dice así:

“Y os mando que os enseñéis el uno al otro la doctrina del reino –  “Enseñaos diligentemente, y mi gracia os acompañará, para que seáis más perfectamente instruidos en teoría, en principio, en doctrina, en la ley del evangelio, en todas las cosas que pertenecen al reino de Dios, que os conviene comprender” (D. y C. 88:77–78).

Nadie puede pretender enseñar conceptos espirituales a menos que lo dirija ese Espíritu, porque “se os dará el Espíritu por la oración de fe; y si no recibís el Espíritu, no enseñaréis.

“Y todo esto procuraréis hacer como yo he mandado en cuanto a vuestras enseñanzas, hasta que se reciba la plenitud de mis Escrituras.

“Y al elevar vuestras voces por medio del Consolador, hablaréis y profetizaréis conforme a lo que me parezca bien;

“pues he aquí, el Consolador sabe todas las cosas, y da testimonio del Padre y del Hijo” (D. y C. 42:14–17).

Una promesa para todo maestro – Ojalá todo maestro pudiera captar el espíritu de esa promesa y reclamar esa compañía que se le ofrece y que está disponible para todos los que estén embarcados en la enseñanza de la verdad.

No hay mejores ejemplos de la enseñanza por medio del Espíritu que los hijos de Mosíah. El Libro de Mormón nos dice cómo se “habían fortalecido en el conocimiento de la verdad; porque eran hombres de sano entendimiento, y habían escudriñado diligentemente las Escrituras para conocer la palabra de Dios. “Mas esto no es todo; se habían dedicado a mucha oración y ayuno; por tanto, tenían el espíritu de profecía y el espíritu de revelación, y cuando enseñaban, lo hacían con poder y autoridad de Dios” (Alma 17:2–3).

¿Habrá un líder del sacerdocio o de las organizaciones auxiliares en toda esta Iglesia que no daría todo lo que tiene por poseer ese poder, esa seguridad? Recuerden esto, principalmente: que, según Alma, ellos se dedicaron a mucho ayuno y oración. Es que hay ciertas bendiciones que se cumplen solamente si nos sometemos a determinada ley. El Señor dejó esto muy claro por medio del profeta José Smith, cuando dijo: “Porque todos los que quieran recibir una bendición de mi mano han de obedecer la ley que fue decretada para tal bendición, así como sus condiciones, según fueron instituidas desde antes de la fundación del mundo” (D. y C. 132:5).

Ahora bien, el Señor no lo habría podido explicar más claramente y, en mi opinión, hay actualmente demasiados padres Santos de los Últimos Días que están privándose y privando a sus hijos de una de las más hermosas experiencias espirituales que el Padre ha puesto a su disposición.

El día de ayuno mensual – Además de ayunar de vez en cuando con un propósito especial, se espera que el domingo de ayuno y testimonios todo miembro de la Iglesia se prive de dos comidas [consecutivas]…

Autoridades médicas competentes nos dicen que un período esporádico de ayuno es de beneficio para el cuerpo; esa es la bendición número uno y tal vez la menos importante. Segundo, el dinero que ahorramos de esas comidas lo contribuimos como ofrenda de ayuno dándoselo al obispo para los pobres y los necesitados. Y tercero, obtenemos cierta bendición espiritual que no podemos recibir de ninguna otra manera: Es una santificación del alma para los que vivimos en esta época, como lo fue para un pueblo escogido que vivió hace dos mil años. Menciono una breve cita del Libro de Mormón: “No obstante, ayunaron y oraron frecuentemente, y se volvieron más y más fuertes en su humildad, y más y más firmes en la fe de Cristo, hasta henchir sus almas de gozo y de consolación; sí, hasta la purificación y santificación de sus corazones, santificación que viene de entregar el corazón a Dios” (Helamán 3:35). ¿No querrían ustedes que les pasara lo mismo?

¿Se dieron cuenta de que dice que los que hacen esto tienen su alma llena “de gozo y consolación”? En general, el mundo considera que el ayuno es un tiempo de “cilicio y ceniza”, una ocasión para tener expresión de tristeza, como si uno fuera digno de compasión. Por el contrario, el Señor enseña: “Cuando ayunéis, no pongáis un semblante como los hipócritas, porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

“Mas tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro,

“para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público” (Mateo 6:16–18).

Las bendiciones del ayuno – Ahora nos referiremos a la parte más importante de esta grandiosa ley. Hasta el momento hemos hablado solamente de los aspectos del ayuno que nos benefician; pero el verdadero gozo proviene de la bendición de los pobres y los necesitados, porque es en el cumplimiento de ese maravilloso acto cristiano que practicamos “la religión pura y sin mácula” que mencionó Santiago [véase Santiago 1:27]. ¿Se imaginan una acción cristiana mejor o más perfecta que la de “la religión pura y sin mácula”? A mí no se me ocurre ninguna otra.

Hablando por medio de Moisés, el Señor hizo la siguiente observación:

“Si hay en medio de ti menesteroso de entre alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, en la tierra que Jehová tu Dios te da, no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre,

“sino que abrirás a él tu mano liberalmente y le prestarás lo que le falte, lo que necesite” (Deuteronomio 15:7–8).

Y continúa con esta promesa para los que presten ayuda: “…por ello te bendecirá Jehová tu Dios en todos tus hechos y en todo lo que pongas tu mano” (Deuteronomio 15:10). Y concluye diciendo: “Porque no faltarán menesterosos de en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra” (Deuteronomio 15:11)…

Una ley para perfeccionarnos – Sí, la ley del ayuno es una ley perfecta, y no podemos ni siquiera comenzar a acercarnos a la perfección a menos que decidamos hacerla parte de nuestra vida. El momento de empezar y de terminar el ayuno depende de ustedes, pero, ¿no les parece bien que lo culminaran y estuvieran en la cumbre de su espiritualidad para la reunión de ayuno y testimonios?

La cantidad de dinero que den al obispo como donación también depende de ustedes, pero, ¿no les emociona saber que su obligación con el Señor se ha pagado de buena gana y con exactitud? La obediencia nos da satisfacción – … ¿Se han dado cuenta de la satisfacción profunda que sienten cada vez que son obedientes a los deseos del Padre Celestial? Nada se puede equiparar a la paz que siempre se recibe como recompensa por obedecer la verdad.

Al mundo le hace falta el autodominio, y ustedes lo pueden hallar en el ayuno y la oración. Nuestra generación está enferma por la carencia del dominio propio; el ayunar y orar contribuyen a infundir esa virtud. El futuro del mundo depende de que haya un retorno urgente a la unidad familiar. El ayuno y la oración influirán para llevarlo a cabo. A toda persona le es preciso recibir mayor guía divina y no hay mejor manera de obtenerla. Todos debemos vencer los poderes del adversario; su influencia es incompatible con el ayuno y la oración…

…Uno mi testimonio al de Alma, de la antigüedad, cuando dijo: “…He aquí, os testifico que yo sé que estas cosas de que he hablado son verdaderas. Y ¿cómo suponéis que yo sé de su certeza?

“He aquí, os digo que el Santo Espíritu de Dios me las hace saber. He aquí, he ayunado y orado muchos días para poder saber estas cosas por mí mismo. Y ahora sé por mí mismo que son verdaderas; porque el Señor Dios me las ha manifestado por su Santo Espíritu” (Alma 5:45–46).

Un comentario en “Domingo de ayuno y testimonio: ¿tienes fe en el Señor?

  1. Hola, pues yo creo sin ninguna duda que la Iglesia De Jesucristo es Verdadera, en ningún otro lugar nos enseñan cuan amoroso es Nuestro Padre Celestial, a vivir en rectitud, amar nuestra familia y a siempre tratar de hacer lo correcto… Todo aquel que tenga dudas ore humildemente a nuestro Padre para ver si la Iglesia es verdadera y el contestará sus peticiones. Yo personalmente también tuve la misma duda, pero me di cuenta que desde que soy miembro de la iglesia mi vida cambio completamente, me siento tan bendecida, siento una felicidad plena es tan bonito saber que podemos disfrutar de un gran tesoro que es su palabra y que estamos en lo correcto, he podido experimentar sentimientos tan maravillosos al leer el libro de Mormón que ni siquiera puedo explicar también Mucho conocimiento, que pagina tras pagina me testifica del gran amor de nuestro padre, solo póngase a pensar que el ama a todo el mundo que no pudo dejar su palabra solo para una parte de ella además con ningún otro libro nos acercaremos mas a el, lean el libro de Mormón y el espíritu Santo les testificará que es verdadero, y lo notaran porque día con Día Su amor Por nuestro Padre Celestial aumentará, ni se imaginan lo afortunada que me siento y con Amor comparto esto en el Nombre de Jesús…
    Siento una necesidad de Servir a Mi Dios compartiendo su palabra, quiero hacerles una invitación para que me sigan en twitter https://twitter.com/FrasesSUD1
    Porfavor ayudenme a difundir su palabra!!!
    Gracias 🙂

Comparte tu comentario:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s