Preparación misional: jóvenes de 18 a la misión


La misión es una gran experiencia para los jóvenes.

La misión es una gran experiencia para los jóvenes.

Ante el anuncio del Presidente Thomas S. Monson de que los varones podrán salir a la misión desde los 18 y las damas a los 19 años, ahora existe una gran responsabilidad que se comparte entre los jóvenes y sus padres, así como con las presidencias de Hombres Jóvenes, maestros de seminarios, y por supuesto: el obispado. ¿Los jóvenes se encuentran solos para encarar el llamado de salir a los 18 años?, ¿qué más podemos hacer para lograr la salida de buenos jóvenes al campo misional a la edad anunciada en la última conferencia?

Ahora que los hombres jóvenes están siendo testigos privilegiados de los cambios que genera la revelación de un profeta de Dios, en este caso, en las reglas para salir a la misión, surgen diversas preguntas que seguramente ellos ahora se están haciendo: ¿estaré realmente preparado para salir a la misión a los 18 años?, acabo de cumplir 17 y me queda solo un año ¿me alcanzará el tiempo para estar listo? A continuación, compartimos algunas sugerencias para quienes están, o deberían sentirse, involucrados con los futuros misioneros:

El joven:El profeta indicó que no todos los hombres jóvenes deberían servir a la temprana edad de los 18 años, sino que esto debe hacerse, de acuerdo a la fidelidad, obediencia y madurez del candidato a misionero, por ello, todo joven que demuestre dignidad y capacidad, que sea graduado de secundaria, estará apto de ser recomendado a comenzar su servicio misional a la edad de 18 años.

Estudiar las escrituras incrementa el deseo de servir.

Estudiar las escrituras incrementa el deseo de servir.

Si usted es un joven, ¿cómo está tu fidelidad?, ¿asistes regularmente a las reuniones de la Iglesia?, de asistir ¿cómo está tu disposición de acercarte más a tu padre en cada reunión de la Iglesia?, ¿transmites reverencia y entusiasmo de aprender en cada reunión?, cuando estás solo, sea en el colegio, trabajo, en casa, una fiesta, haciendo deporte, en el cine y en especial, usando Internet  ¿tu comportamiento es el que Dios espera de ti?, recuerda que la fidelidad será un punto de trascendencia en tu próxima entrevista que evaluará tu salida a la misión. Esmérate en prepararte para ello.

Los padres: Si usted es padre, entenderá que Dios le ha entregado una responsabilidad muy especial: el de velar por sus hijos y que ellos magnifiquen sus llamamientos por medio del Sacerdocio. Sea cual sea la situación que se viva en la familia, el joven debe salir a la misión y con ello estará demostrando fidelidad, obediencia y madurez al cumplir ante Dios. Evidentemente el resultado de un trabajo realizado en casa y complementado en la Iglesia. Sin embargo, muchas veces los padres, al desear “lo mejor” para sus hijos, los motivan a seguir estudios seculares o proyectarse a trabajar, postergando la salida a la misión para cuando se gradúen o tengan un buen puesto laboral. Esto puede ser un riesgo que, muchas veces, ha generado que buenos jóvenes talentosos, con los años, no salgan al campo misional por poseer muchas responsabilidades que hacen difícil dejarlas por dos años.

La oración es un medio eficaz para recibir revelación.

La oración es un medio eficaz para recibir revelación.

Los padres podrían alentar (no obligar) a sus hijos a salir al campo misional motivándolos por medio de mensajes en la noche de hogar, conversaciones entre padre e hijo, saliendo con los misioneros, y relatándoles experiencias de sus propias misiones si es que tuvieron la oportunidad de ir a una. Un firme testimonio de la importancia de la obra misional, alentará a sus hijos a salir a la misión. Ore a Dios para recibir revelación de cómo ayudar a un hijo que no tenga interés en salir al campo misional. Considere que los resultados serán contrarios si usted demuestra desidia en el tema. De hecho todas estas recomendaciones deberían practicarse desde la niñez de sus hijos y no desde la adolescencia.

Presidencia de Hombres Jóvenes: Tienen una llegada especial para influenciar positivamente en los jovencitos. Cada clase, cada actividad, cada mutual, debe ser una experiencia espiritual que fortalezca la decisión de seguir el ejemplo de Jesucristo. Además, al estar cerca de los jóvenes, ustedes bien pueden conversar con los padres de ellos para saber cómo van los esfuerzos en la preparación para salir a la misión. Así como prestarse para colaborar y exponer las soluciones en el Comité Ejecutivo y Consejo de Barrio. Asigne responsabilidades, converse con ellos y ayúdelos a satisfacer sus necesidades espirituales de manera individual. Informe constantemente al miembro del obispado asignado a los HH.JJ. y unan esfuerzos.

Maestro de Seminario: Es una bendición instruir a los jóvenes casi todos los días de la semana. Sus clases siempre deben motivar a predicar el evangelio y por supuesto en prepararse para salir a la misión. Los nombres de los jóvenes que estén peligrando su certificación o graduación, deben figurar en una lista de urgencia dirigida al obispado y a la presidencia de los HH.JJ. Evite trabajar solo, y considere de suma importancia la comunicación constante con los líderes antes mencionados.

El obispado es de gran ayuda para la juventud.

El obispado es de gran ayuda para la juventud.

Obispado: Sería importante que los obispados cuenten con una lista especial de los nombres de cada joven que debería salir a la misión y conocer, al detalle, las circunstancias de cada uno de ellos. Programando entrevistas periódicas, unas sobre asignaciones o llamamientos (bien puede realizarlas el consejero asignado a los HH.JJ.) y otras de dignidad a cargo del Obispo. Pueden hacer reuniones para padres e hijos en edad misional. Conversar con los padres mediante visitas del obispo y sus dos consejeros a aquellas familias que tengan futuros misioneros. Además poner énfasis y solicitar periódicamente, informes a la presidencia de HH.JJ. y al maestro(a) de seminarios sobre el progreso y desafíos de los jóvenes.

El trabajo en conjunto es importante para ayudar a los jóvenes a salir a la misión. Pero sobre todo la sinceridad y el compromiso de ayudarles harán que el Espíritu sea un aliado más en el noble propósito de motivar a los jóvenes de ser misioneros de tiempo regular.

Si tuviera alguna otra sugerencia, por favor compártala en la sección comentarios. Gracias.

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